Los gnomos son unos seres etéreos, y se les atribuye vivir en zonas boscosas o desconocidas. Antiguamente se les denominaba “gentecilla”, y han sido inspiradores de miles de relatos, cuentos infantiles, películas y hasta series de televisión, en donde siempre han sido caracterizados como simpáticos y sabios, aunque recelosos de ser vistos por los humanos.
Se piensa que conservan tradiciones milenarias y se les atribuyen poderes sobrenaturales . Viven en armonía con la naturaleza y tienen un carácter tímido pese a vivir cientos de años. “Gnomo” es un título genérico de los espíritus naturales del elemento tierra. Para algunos el término proviene de la palabra griega “gnosein”, que significa «conocer”, y para otros derivaría del latín.
la historia de los gnomos de jardín, en definitiva, forman un pueblo sobrenatural de seres muy pequeños y casi invisibles, dotados de singular astucia y amigables. Aunque no se conozca demasiado de ellos y las teorías de sus orígenes y tipos sean muy variadas y hasta rocambolescas, suelen representarse en cerámica, resina o madera en los jardines de algunas casas como guardianes e imanes de la buena suerte.
Pero la variedad de los gnomos de jardín tiene una tradición y un origen que se sitúan en Alemania, donde uno de cada seis jardines alberga algún gnomo y conforman una población de más de 30 millones. Popularmente se describe a los gnomos como hombrecillos barbudos y de rasgos marcados, con la piel bastante rugosa, posiblemente porque su edad oscila entre los 450 y 500 años, que visten ropa ajustada de colores vivos y que tienen unas capuchas acabadas en punta.
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Las historias de los gnomos de jardín, nace de los guardianes de la naturaleza o seres elementales imaginados como grandes conocedores de los secretos del subsuelo de la tierra y están dotados de poderes inimaginables. Son muy difíciles de encontrar o ver, amenos de que ellos quiera y sin embargo son mas perceptibles por sentir su presencia y travesuras que por su nítida materialización.
La representación de los gnomos como figuras de jardín, apareció por primera vez en Turquía, en la región de Anatolia, en el siglo XIII y, posteriormente en Italia, en el siglo XVI, aunque el origen de esta variedad de gnomos de jardín se sitúa en el estado minero de Turingia, en Alemania, en el siglo XIX.
Cuando estos seres se sienten amenazados, ya sea por algún animal o el hombre, se dice que son capaces de transformarse en una seta y que de esta manera pasan inadvertidos. Su presencia se ha situado mayoritariamente en los Países Bajos y Laponia, aunque se conocen de forma diferente en prácticamente todo el mundo.